Los “nini” la radiografía de un fenómeno que se ha incrementado en los últimos años

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El 51% de los jóvenes en Colombia están excluidos de oportunidades de educación y empleo formal

Los denominados “ninis”, llamados así por no desempeñar actividades laborales ni educativas, alcanzaron una proporción de 26%, lo cual representa 2,9 millones de personas entre 15 y 28 años que se encontraban en esta situación.

Colombia cuenta con una fuerza de trabajo que no está siendo aprovechada, según un informe presentado por el programa Global Opportunity Youth Network (Goyn Bogotá) y la Fundación Corona reveló que, de los cerca de 11,5 millones de jóvenes en edad de trabajar que hay en Colombia, el 51 % están excluidos de oportunidades de educación o empleo formal; esto significa que uno de cada dos jóvenes no estudia, ni trabaja o se encuentran en la informalidad.

Los últimos gobiernos han intentado solventar este fenómeno con iniciativas como el subsidio a la nómina para empresas que contraten jóvenes entre los 18 y 28 años, o la ley 1780 de 2016, que promueve el empleo juvenil, aunque son bien intencionadas e importantes, el cambio tiene que ser estructural y no focalizado.

El problema con estas polÍticas no radica en su implementación, sino en el enfoque al cual están dirigidas. Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, afirma que Colombia tiene problemas para generar nexos entre la formación para el trabajo y la demanda laboral: los jóvenes son incapaces de entrar al mercado porque no reciben una educación conectada a las necesidades empresariales. “Las carencias en materia de recomposición de habilidades en la formación para el trabajo derivan en que los jóvenes tienen dificultades, además de falta de experiencia, para acceder a un primer empleo”.

Un fenómeno con rostro de mujer

Al analizar las cifras por género se evidencia que las mujeres son las más afectadas por este fenómeno; Una de cada tres mujeres entre 18 y 28 años es “nini”, lo que muestra las restricciones para hacer una adecuada transición del sistema educativo al mercado laboral, asociado en su mayoría al cuidado y actividades del hogar, representando el 76 % de quienes se dedican a estas actividades, no necesariamente por voluntad, limitando el tiempo que pueden dedicar a oportunidades de formación y empleo y que en la mayoría de los casos no son remuneradas.

“Es necesario y urgente incluir un enfoque de género en las estrategias que promueven oportunidades para la población joven de manera que se generen alternativas para las mujeres jóvenes para completar sus proyectos de vida. Adicionalmente, es necesario involucrar y sensibilizar los entornos familiares que les asocian estas cargas, pues en muchos casos vienen asociados a prácticas basadas en género que les impiden a las mujeres aceptar las oportunidades, aun cuando estas se presenten”, dijo Juan Carlos Reyes, director de Goyn Bogotá.

Según la OIT, la mayor parte de los jóvenes tienen que esperar un promedio de 13,8 meses hasta encontrar un empleo estable o satisfactorio, lo cual refleja la difícil transición de la educación al trabajo, y conlleva el riesgo de deterioro de las competencias y de desaliento. Muchas veces son trabajos mal pagos y con condiciones laborales que impiden un crecimiento dentro las compañias.

Respecto a la distribución de la población que no estudia ni trabaja en el país, Cundinamarca y Santander son los departamentos con menor proporción; en el caso de las ciudades son Bogotá, Medellín y Tunja; en contraste, en Cesar, Caquetá y Chocó el porcentaje es superior al 30 %. En Cúcuta y la mayoría de las ciudades de la costa Caribe, más del 25 % de los jóvenes no estudia ni trabaja.

tituloLagrge