Este colegio logró evidenciar que sus estudiantes socializan mucho más tras prohibirle el uso de celulares

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Una escuela en Kentucky, Estados Unidos, decidió prohibir los teléfonos celulares durante las jornadas académicas y evidenció con el pasar del tiempo que los estudiantes “comenzaron a leer más, a conversar entre ellos y hasta a jugar en los recreos”.

En solo unos meses, la biblioteca de Ballard High School, dice registrar un aumento del 67% en los préstamos de libros.

Los profesores también habrían notado “menos distracciones en clase y una mayor participación de los alumnos en las actividades en los salones”.

La iniciativa nació como un experimento para reducir la dependencia digital y fomentar interacciones cara a cara. Aunque al principio generó resistencia entre los estudiantes, las directivas aseguran que “la medida mejoró el ambiente escolar y fortaleció la convivencia”.

En otros estados de este país, como Nueva York, existen políticas más flexibles. Una de ellas es “Bell to Bell” (de timbre a timbre), que obliga a los alumnos a mantener sus dispositivos guardados durante las clases, pero les permite usarlos en los recesos.

Mientras algunas escuelas celebran los resultados positivos, otras advierten que “el reto no está en prohibir la tecnología, sino en enseñar a usarla con equilibrio y de manera productiva para el día a día de los estudiantes”.

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