
Se trata de Karen Julieth Cárdenas Uribe, una joven de 21 años de edad que estudiaba psicología en la Universidad Pontificia Bolivariana, quien habría ingresado al quirófano a las 7:00 a.m. para someterse a una rinoplastia y 6 horas después(1:30 p.m) salió de la clínica, dado que la intervención era ambulatoria.
Luego de esto, “ella se sentía mareada cuando llegamos a nuestra casa. Entramos y a los cinco minutos se nos desplomó. La tratamos de reanimar con alcohol y cogió un poquito de vida y entonces 10 minutos después se nos volvió a desplomar”, relatan sus familiares.
Su familia la trasladó hasta la sala de urgencias del Hospital Universitario de Bucaramanga, Los Comuneros, centro médico distinto a lugar donde se practicó aquel procedimiento, allí entró en el paro cardiorrespiratorio que profesionales de la salud no pudieron contener.
En la mañana del pasado 27 de enero Karen Julieth falleció, en su cuerpo hallaron cerca de un litro de sangre entre sus pulmones, traquea y esófago, lo que le impedía respirar con normalidad. Ante el lamentablemente hecho, su familia solicitó a la Fiscalía que investigue las causas de la muerte y así afirmar si hubo o no falencias al practicar el proceso por parte del personal de la clínica estética.
“Estamos esperando la necropsia para determinar qué fue lo que pasó porque creemos que hubo una falla en el procedimiento. Tenía sangre en el tracto digestivo y en los pulmones no debía estar ahí, debieron hacerle observación”, denunció Yesid Cárdenas Uribe, hermano de la presunta víctima.





