
El Convenio sobre la Diversidad Biológica fue acogido por 196 naciones, con lo que acordaron proteger el 30% de los recursos naturales del planeta y respetar los derechos de las comunidades indígenas, darle valor a los aportes hechos por estos a las soluciones ambientales y protección de los ecosistemas.
Con este acuerdo se intenta revertir la pérdida de biodiversidad, el cual tiene como fecha límite el año 2030, año en el cual, según los científicos sería el fin de los ecosistemas de la forma en que los conocemos.
“Acordar un objetivo mundial común que guiará la acción colectiva e inmediata para detener y revertir la pérdida de biodiversidad en 2030 es una proeza excepcional para aquellos que han negociado el Marco Global de Biodiversidad y una victoria para las personas y el planeta. Envía una señal clara y debe ser el lanzamiento para la acción de gobiernos, empresas y sociedad hacia un mundo con la naturaleza en positivo, en apoyo de la acción climá tica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo Marco Lambertini, director general de WWF Internacional.
En este acuerdo se beneficia a Colombia, debido a que desde sus políticas de respeto hacia las comunidades indígenas, también se podrían respetar los saberes ancestrales y construir junto a las comunidades, espacios de protección y cuidado ambiental.
Uno de los puntos a álgidos del debate fue el paquete de financiación que recibirá el programa y que vendría de los países desarrollados.
“Por eso WWF celebra el compromiso de los gobiernos de eliminar los subsidios perjudiciales para la naturaleza y el compromiso más amplio de aumentar, sustancial y progresivamente, el nivel de los recursos financieros de todas las fuentes en 2030, movilizando al menos 200.000 millones de dólares por año. Esto significaría duplicarla cantidad propuesta en 2020. Otro logro importante es el compromiso de 20 mil millones de dólares en los flujos financieros internacionales en 2025 y 30.000 millones para 2030”, señala el comunicado de la entidad.
En estos momentos se espera que los países firmantes, empiecen con la creación de políticas públicas que permitan el cumplimiento de estos acuerdos y en la próxima COP se logren establecer hojas de ruta para el cuidado de los ecosistemas naturales.





