
Joe Biden declaró una guerra fría tecnológica para desligar las economías china y estadounidense. Este “divorcio” tiene como finalidad evitar que China compre o fabrique semiconductores de vanguardia, los cuales harían que la nación asiática superara a EE. UU. en el ámbito tecnológico.
Hace dos meses una pequeña agencia federal del departamento de Comercio de Estados Unidos, publicó una serie de regulaciones que no tuvieron un gran alcance mediático con respecto a la magnitud e impacto global de las medidas anunciadas: la prohibición de las exportaciones a China de semiconductores avanzados, los cuales son de vital importancia para múltiples sectores tecnológicos,los cuales son: la inteligencia artificial (AI), la supercomputación y los vehículos autónomos.
Aunque “el divorcio será caro” y compañías de ambos países, incluso a compañías sin lazos con el ejército o los servicios de inteligencia; así como de terceros, se verán afectadas, La Casa Blanca confía en que tarde o temprano sus aliados seguirán sus pasos.





