
De acuerdo a una encuesta realizada por el DANE entre mayo de 2021 y mayo del 2022, 560.000 mujeres tienen dificultades económicas para acceder a los implementos de aseo necesarios para la menstruación. Cerca de 45.000 recurrieron a ropa vieja, tela, servilletas o trapos, y 17.000 no pudieron acceder a productos higiénicos.
Uno de los debates más conocido sobre la salud menstrual en Colombia fue el de Cecilia Duran, una habitante de calle que presentó una tutela a la Secretaría de Salud de Bogotá, donde contó las carencias que vivía durante su periodo menstrual, dentro de ellas mencionó que se vio utilizando toallas higiénicas y trapos encontrados en la basura. La Corte Constitucional definió la situación de Cecilia como una violación a la dignidad humana y los derechos fundamentales a la salud. A pesar de lo importante que fue este caso para la concepción de la salud menstrual, en la actualidad hay mujeres que continúan viviendo el periodo en condiciones precarias.
Este tema inquieta en lo referente a salud pública debido a que según la OMS la poca higiene menstrual puede originar infecciones y enfermedades que podrían complicar los órganos reproductivos.





