
Diversos estudios científicos han demostrado que besar no solo es un gesto de amor o afecto, sino también una forma natural de fortalecer el sistema inmunológico y mejorar el bienestar físico y emocional.
De acuerdo con la Organización para la Investigación Científica Aplicada de los Países Bajos (TNO), durante un beso de apenas 10 segundos se pueden intercambiar cerca de 80 millones de bacterias. Este proceso, lejos de ser perjudicial, estimula el sistema inmunitario, ayudando al cuerpo a reconocer y adaptarse a nuevas bacterias, lo que refuerza las defensas naturales.
📊 Los resultados del estudio, publicados en la revista Microbiome, explican que este intercambio bacteriano aumenta la diversidad microbiana en la boca y el intestino, lo que contribuye a una flora más equilibrada y resistente. En otras palabras, besar puede funcionar como un “entrenamiento inmunológico” que prepara al organismo frente a posibles infecciones.
Por su parte, investigadores de la Universidad de Kyoto (Japón) comprobaron que los besos frecuentes elevan los niveles de inmunoglobulina A (IgA), una proteína esencial para proteger las mucosas del cuerpo, especialmente las de la boca y las vías respiratorias. Esto podría ayudar al organismo a responder mejor ante virus comunes, como la gripe o el resfriado.
💞 Pero los beneficios no son solo biológicos. Según la Universidad de Oxford, besar también activa hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina, responsables de generar placer, confianza y felicidad. Además, reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que indirectamente fortalece el sistema inmune al mantener al cuerpo fuera del estado de tensión constante.
❤️🔥 La ciencia también respalda sus efectos sobre la salud cardiovascular: un estudio de la Universidad Estatal de Arizona reveló que las parejas que se besan con frecuencia tienen menor presión arterial y riesgo reducido de enfermedades del corazón.
En conclusión, aunque un beso no reemplaza a una vacuna ni garantiza inmunidad total, sí puede fortalecer las defensas, mejorar el ánimo y reducir el estrés. Es una muestra de afecto que combina biología, química y emociones… y que, según la ciencia, hace bien al cuerpo y al corazón. 💋





