
El tabaquismo sigue siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte prevenibles en el mundo y dos nuevos estudios aportan información sobre cómo prevenir recaídas y mejorar la salud cerebral tras dejar el tabaco.El primero, publicado en Addiction por investigadores de la Universidad Deakin (Australia), revela que el motivo más fiable para explicar por qué los exfumadores vuelven al hábito son el cansancio mental de sostener la abstinencia.Este fenómeno, denominado fatiga de cesación psicológica, refleja el agotamiento emocional que implica mantenerse alerta para no recaer, incluso años después de haber dejado de consumir.El estudio, basado en casi 2000 exfumadores de Australia, Canadá, Inglaterra y Estados Unidos, observó que quienes presentaban niveles altos de esa fatiga tenían un 64 % más de probabilidades de recaer que los que reportaban bajo cansancio.Un segundo trabajo, liderado por Mikaela Bloomberg y Andrew Steptoe, ambos del University College London, reveló una perspectiva complementaria: “abandonar el tabaco, incluso en la madurez, se asocia con un deterioro cognitivo más lento”.El estudio, publicado en The Lancet Healthy Longevity, analizó datos de 9.436 personas mayores de 40 años en 12 países.
Quienes dejaron de fumar experimentaron una reducción significativa en la velocidad de su declive cognitivo durante los seis años posteriores al abandono, en comparación con quienes continuaron fumando: el ritmo de pérdida de fluidez verbal se redujo a la mitad y el de memoria se ralentizó un 20%.
En conjunto, ambos trabajos subrayan un mensaje común: comprender las causas psicológicas de la recaída y reforzar la motivación para dejar el tabaco a cualquier edad son estrategias esenciales para la salud mental y cerebral.





