
En una reunión inusual con más de 800 altos mandos militares en la base de Quantico, Virginia, el presidente Donald Trump y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunciaron una transformación radical de las fuerzas armadas para acabar con lo que llamaron “décadas de decadencia” y “basura ideológica” .
Hegseth declaró el fin de la era “políticamente correcta”, estableciendo nuevos estándares físicos “masculinos” que prohibirían las barbas y el pelo largo, e instó a los líderes a renunciar si no comparten su visión . Trump, por su parte, prometió respaldar al ejército “al 100%” y reveló que sugirió usar ciudades estadounidenses que considera “peligrosas” como “campos de entrenamiento” para las tropas .
El encuentro solidifica el control político sobre el Pentágono, ahora rebautizado como “Departamento de Guerra”. Esta nueva “mentalidad guerrera” implica un giro hacia valores tradicionales, alejándose de políticas de diversidad y cambio climático de administraciones anteriores .





