Debido al alza de precios en los alimentos los comedores escolares están en riesgo

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Son millones de niños y niñas los que reciben alimentos en sus escuelas en América Latina. Esto corresponde a el Programa Mundial de Alimentos, el cual desempeña un papel fundamental a la hora de motivar a ir a la escuela. Una vez en el aula, las comidas escolares garantizan que los estudiantes estén bien alimentados y preparados para aprender.

De acuerdo con el nuevo informe publicado este martes realizado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pone de manifiesto los retos que enfrentan los programas de alimentación y escolar. “Ahora que las escuelas han reabierto en toda la región, se necesitan enfoques integrados de apoyo a la salud, la nutrición y el bienestar de los niños y las niñas para salvaguardar su desarrollo y reintegrar su participación en el sistema educativo”, indica el documento

Los gobiernos financian alrededor del 99% de esos programas, con una inversión regional estimada de entre 3.6 mil millones de dólares (reportados) y 7.6 mil millones de dólares (estimados). Los marcos institucionales para la alimentación escolar son sólidos, agrega el informe, tanto que la alimentación escolar suele estar integrada en los planes nacionales de desarrollo, así como en las políticas de educación y seguridad alimentaria.

Con el paso del tiempo, estas políticas han demostrado ser más sensibles a la salud y la nutrición en las escuelas y a los sistemas alimentarios locales y pese a ser buenas noticias tienen riesgos inmediatos.

Aunque algunos gobiernos han aumentado su presupuesto para la alimentación escolar, en otros los programas deben reducir el número de días de alimentación o promover un cambio en la oferta alimentaria a alimentos menos nutritivos y más asequibles. “En vista del alto costo de la dieta y el aumento de la inseguridad alimentaria en la región, los programas deben especialmente bordar la malnutrición en todas sus formas, incluyendo la prevención del sobrepeso y la obesidad, y la promoción de mejores dietas sobre la base de alimentos diversos, frescos y producidos localmente, dentro y fuera de las escuelas; y mejorar los entornos alimentarios escolares y las directrices dietéticas”, según indica el informe.

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