La sequía acaba con la fauna en Kenia

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“Comemos arroz, patatas, té… Y verduras cuando nos lo podemos permitir. Conseguir leche es un reto”, comenta Halima Guyo, de 33, una de las lugareñas.

En el condado de Isiolo, en el corazón de Kenia-África, miles de cadáveres de animales como: vacas, cabras, cebras, elefantes y alguno que otro camello yacen muertos y en estado de descomposición.
La ausencia de lluvias en esta parte del mundo, deja a 3,5 millones de personas en una situación extrema y crítica por falta de alimentos, sin dejar a un lado los animales que han sucumbido por falta de agua y pasto.

Con la macabra prueba de los cadáveres en putrefacción y los esqueletos, vemos como afecta el cambio climático; en su agonía vemos como la sequía toma vidas de la fauna de Kenia, el cual cuenta con 53 millones de habitantes, divididos entre Nkisoro y Yaqbarsadi, dos aldeas del condado de Isiolo.

“Somos muy pobres. Solo el 10% de la gente aquí puede permitirse comer más de una vez al día”, estima Omar Aga, de 62 años, el mayor de los aldeanos de Yaqbarsadi. La extrema delgadez de los vecinos corrobora sus palabras: los pómulos se marcan angulosos en sus rostros, los ojos se hunden en sus cuencas, los gestos son de cansancio.

En el 2020 Kenia padeció de una plaga de langostas, las que acabaron con los sembradíos y pastos, luego el Covid-19 llego y no vendían nada en el mercado, los que los empobreció más aún y de nuevo están siendo afectados por la sequía.

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