El precio de desentenderse de la política…

A escasos días de las próximas elecciones regionales, en las que los colombianos tendremos no solo el deber, sino también la responsabilidad de elegir correctamente a las personas que nos representarán en las distintas corporaciones públicas, con el fin de que gestionen, administren e inviertan los recursos en obras, ejerzan un debido control político y cumplan con las demás funciones establecidas en nuestra Constitución, apuntandole al progreso de la sociedad.

Analizo a Cartagena, ciudad bella, inspiradora de pinturas, poemas y canciones. Con gente pujante, que han traspasado fronteras y que sin duda, han dejado en alto al Corralito de Piedra, lo cual me hace sentir orgulloso del lugar en el que nací.

Sin embargo, no puedo negar la tristeza profunda que me da cuándo recuerdo el numero de alcaldes que han llegado al palacio de la aduana desde el mandato del desaparecido Campo Elías Terán.

Sumado a los presuntos actos de corrupción que sacudieron al Concejo de Cartagena, en el cual, algunos de los actuales cabildantes se encuentran vinculados a un proceso penal por la presunta comisión de conductas punibles, relacionadas a la elección irregular de la contralora distrital.

Y no es que desconozca la presunción de inocencia -toda persona se presume inocente mientras no se le haya declarado judicialmente culpable-, es la preocupación de un ciudadano, al ver nuevamente a concejales como Antonio Salim Guerra, Duvinia Torres Cohen, Edgar Elías Mendoza Saleme, Erich Nijisnky Piña Felíx, Javier Wadi Curi Osorio, Lewis Montero Polo y Luis Javier Cassiani Valiente, aspiren una vez más a obtener una curul en la corporación, sin antes resolver sus situaciones jurídicas, como si no les importara la estabilidad de la misma, mandando un mensaje egoísta al conglomerado social.

hay que recodar que la política es el arte de servir, buscar que prime el interés general y no el particular, es por esto, que hago una invitación a mis conciudadanos, a elegir correctamente, participar, prepararnos y postularnos a los distintos cargos de elección popular, porque como decía Platón “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”

Dorian Enrique Anaya Caro
Abogado, Especialista en Derecho Penal.
Candidato a Magister en Derecho.

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