El populismo punitivo y el sistema penal acusatorio

Cada vez que los medios de comunicación informan de un caso de homicidio o lesiones en modalidad dolosa; delitos que van en contra de la libertad, integridad y formación sexual; secuestro, en el que la víctima es un menor de edad, considerados por nuestra H. Corte Constitucional como sujetos de especial protección, me siento indignado como cualquier otro Colombiano.

Sin embargo, difiero de aquellas posturas populistas, aprovechadas por algunos del legislativo, quienes no tardan en abanderar propuestas como lo son el aumento de penas, cadena perpetua o pena capital, olvidando que, frente a estas dos ultimas existen prohibiciones contempladas en nuestra Carta Magna y en todos aquellos tratados suscritos y ratificados por el Estado Colombiano en materia de derechos humanos.

Hay que recordar que, frente a los tipos penales antes mencionados en donde la víctima sea un menor, la legislación actual ha eliminado ciertos beneficios de los cuales los procesados y condenados podían hacerse acreedores, verbigracia, la disminución de la pena hasta por la mitad por aceptación de cargos, así como las demás prohibiciones contempladas en el código de infancia y adolescencia.

Y no es que considere que los autores de estas conductas atroces no merezcan una condena ejemplar, sino que en vista de lo anterior, por no existir justicia premial, todos los casos llegan a Juicio, lo que contrapone con la eficacia del sistema penal acusatorio, evitando que los procesos terminen de manera anticipada y ocasionando una cogestión en el sistema.

Por lo que propongo soluciones que realmente ataquen la raíz del problema, creando políticas de prevención, expidiendo normas para la protección de los menores, la familia y la salud mental de la sociedad, y de manera subsidiaria, un margen mínimo en el cual los sujetos procesales puedan negociar.

Dorian Enrique Anaya Caro
Abogado, Esp. Derecho Penal
Candidato a Magister en Derecho

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